El sueño se divide en dos grandes tipos: sueño NREM y sueño REM. Durante una noche normal, pasamos varias veces de una fase a otra.
Fase 1: transición al sueño
Es el momento en el que pasas de estar despierto a quedarte dormido.
- Es una etapa de sueño ligero.
- Los músculos comienzan a relajarse.
- Puedes despertarte fácilmente.
Fase 2: sueño ligero
Tu cuerpo comienza a entrar en un estado de descanso más profundo.
- Disminuyen la frecuencia cardíaca y la respiración.
- La temperatura corporal baja.
- Es una fase que ocupa una parte importante de la noche.
Fase 3: sueño profundo
Es la etapa asociada con el sueño más profundo y reparador.
Durante esta fase:
- El cuerpo realiza procesos importantes de recuperación.
- Se produce una mayor relajación muscular.
- Es más difícil despertarse.
Fase REM
REM significa Rapid Eye Movement y es la fase en la que suelen aparecer sueños más vívidos.
Durante ella:
- La actividad cerebral aumenta.
- Se producen movimientos rápidos de los ojos.
- Tiene un papel importante en procesos relacionados con la memoria y el aprendizaje.
¿Cuánto dura cada fase?
Las fases no ocurren una sola vez.
Durante la noche, pasamos por varios ciclos de sueño, que suelen durar aproximadamente entre 80 y 100 minutos, aunque pueden variar.
Además, la proporción de cada fase cambia a medida que avanza la noche. Por eso, dormir suficientes horas y mantener un sueño relativamente continuo es importante para permitir que estos ciclos se repitan.
¿Qué pasa si no puedes dormir?
Una noche en la que duermes mal no significa automáticamente que hayas “perdido” todas las fases del sueño.
Sin embargo, si tienes dificultades frecuentes para conciliar o mantener el sueño, puedes terminar durmiendo menos de lo necesario o teniendo un descanso fragmentado.
¿Qué puedes hacer para dormir mejor?
Más que buscar una fórmula perfecta, intenta mantener hábitos consistentes:
- Acuéstate y levántate aproximadamente a la misma hora.
- Reserva tu habitación para descansar y dormir.
- Reduce la luz y el ruido durante la noche.
- Evita la cafeína varias horas antes de dormir.
- Crea una rutina tranquila antes de acostarte.
- Mantén una exposición adecuada a la luz natural durante el día.
¿Cuándo deberías consultar a un profesional?
Si tienes problemas para dormir de manera frecuente, te despiertas constantemente o el sueño está afectando tu concentración, estado de ánimo o actividades durante el día, es recomendable consultar con un profesional de salud.
El insomnio y otros trastornos del sueño pueden tener diferentes causas, por lo que identificar qué está interfiriendo con tu descanso es más útil que intentar solucionarlo únicamente con hábitos.



